Educación en y para la libertad
Cada chico es una persona irrepetible, protagonista principal de su propia historia, y que ha de esforzarse por dirigir con acierto su propia vida. Por eso, los directivos y preceptores del Club, en nuestra acción educativa, no sólo respetaremos ese protagonismo, sino que lo fomentaremos activamente: cada socio, con la formación e información que se les facilita para decidir libre y responsablemente, se propondrá las metas que considere oportunas para su mejora personal y elegirá los medios pertinentes para alcanzarlas.
Las manifestaciones prácticas de esta educación en y para la libertad serán diversas según la edad y la madurez de los socios, pero siempre cuentan con su protagonismo: los preceptores aconsejan y orientan, avivando la autonomía de cada uno.
Con esa actitud, los preceptores ayudarán a cada socio a reflexionar sobre las exigencias del don de la libertad, y a entender que sólo tiene una vida coherente quien actúa con una referencia cabal a la verdad, aunque algunas veces las exigencias de la verdad contraríen las propias apetencias.
Como consecuencia de este respeto a la libertad y al legítimo pluralismo, en el Club no se promoverán nunca acciones políticas partidistas, lo que no quita que se estimule la inquietud por colaborar en la resolución de los problemas que tiene planteados la sociedad.
El ambiente educativo del Club favorecerá un clima en el que puedan expresarse con confianza y respeto las propias ideas y opiniones, y en el que se estimule y reconozca el esfuerzo por pensar, dar razones y explicar el porqué de las cosas.

